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Ian Matthuz: El atleta destacado

Ian Matthuz: El atleta destacado
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Una de las promesas del patinaje nacional ha llegado a muy alto, tanto nacional, como internacional. Foto: Ian Matthuz

Hola, soy Ian Joel Mathuz Mata, tengo  11 años y soy Paraíso de Cartago. Me conocen como “Yuyo”, “Terremoto” o como me dice mi papá, “enano”. Desde hace cinco años me metí en el mundo del patinaje y durante mis vacaciones de 15 días competí en mis segundos Juegos Deportivos Nacionales.

Me encanta y me apasiona este deporte, eso lo reflejo en cada una de mis competencias. Para lograr mis objetivos debo hacer algunos sacrificios; mis días comienzan a las 3:00am y debo estar a las 5:00am en el Patinodrómono Nacional en La Sabana. Los entrenamientos son de una hora y media aproximadamente y debo acomodarme con mi horario de escuela pública, por suerte la Federación de Patinaje envió una carta a mi centro educativo para que me den el permiso de entrar a clases dos horas más tarde y mis compañeros me ayudan a ponerme al día con la materia.

Tengo el apoyo de mi familia, en especial de mi papá Claudio Mathuz. Me siento afortunado de tener dos entrenadores, uno de ellos es Guillermo Mata y el otro es como mi entrenador privado, mi padre. Él es entrenador del Comité Cantonal de Deportes de San José, en donde estoy yo. Se dedica a las ligas menores, aquí enseña las bases y fomenta la disciplina.

En su papel de entrenador, él me corrige y es firme pero al llegar a casa se transforma en mi papá, me alienta y me pone a hacer un autoanálisis para ver las cosas que debo mejorar y esto me ha ayudado a madurar. Trabaja mucho mi parte psicológica porque dice que eso juega casi el 50% de mi rendimiento. Asegura que un deportista puede estar al nivel pero si no es fuerte mentalmente entonces puede que de nada sirva todo el entrenamiento y tiempo invertido en la preparación; es cuestión de actitud. Esto lo hace con todos sus alumnos.

Depende de mi horario de la escuela, podemos entrenar por las tardes algunos ritmos de máximo 30 minutos con descansos de 4 horas. Trabajamos mucho cardio y piernas. Si el sol o la lluvia lo permiten podemos patinar en la calle. Y algo importante es dormir bien porque esto ayuda a que luego me despierte con mucha energía.

Tuvimos que aprender a trabajar juntos. Cuando era más pequeño y me gritaba, sentía que me estaba regañando y en la pista me achicopalaba y por eso hicimos una técnica original. Al iniciar una competencia él hace un silbido clásico de nosotros para poderlo ubicar y de la misma manera me da órdenes aunque el estemos lejos.

El Patinódromo Nacional estaba muy caliente, pero aún así sacamos la tarea. Foto: Esteban Díaz

Tenemos varios silbidos que significan que vienen atrás, váyase, respire o otras señales. Todos son diferentes y se han ido pasando a los compañeros del equipo. Esto me gusta porque así no mal interpreto si mi papá está molesto, estresado o emocionado pero me hace sentir que me está ayudando durante la competencia. Él dice que el entrenador corrige y los papás motivan;  como él es ambas cosas entonces me silba y así cumple las dos funciones.

El año pasado, en el Panamericano en México, le dije en frente de otros entrenadores que no quería que me hiciera señas porque quería correr solo y lo logré. Ese día vi en su cara que estaba feliz por la iniciativa que tomé.

Para mis Juegos Nacionales me preparé desde hace 3 meses antes, al menos este último tiempo la rutina fue más dura. Me sentía tranquilo porque me había preparado muy bien pero sabía que cualquier cosa podía pasar, por ejemplo: una caída. Creo que para ganar hay que ser competitivo, querer lograrlo, ponerle ganas y tener seguridad; todo eso lo tenía para mis días en el patinódromo y por eso estaba tranquilo.

Competí en cinco modalidades, el viernes 05 de julio, competí en 300 metros y mejoré mi marca de 32 segundos a 29 segundos. La siguiente competencial fue fondo lineal, consiste en patinar cinco kilómetros, un total de 25 vueltas a la pista; mejoré mi tiempo de diez minutos a ocho minutos. Para terminar el día, cerré con los 500 metros. Al inicio me estaba quedando atrás pero uno siempre tiene un “extrita” y en la segunda vuelta recuperé y logré el primer lugar; también mejoré mi marca que antes era de casi 2 minutos, ahora es de un minuto y un poquito.

Ese día me llevé tres medallas de oro. Aunque no ganara al día siguiente, ya era campeón nacional pero igual quería hacer mi mejor esfuerzo por seguir ganando oro y así tener mayores posibilidades de ser el atleta destacado. Este reconocimiento lo tenía que pelear contra un competidor de mora.

El sábado 06 de julio, fue el último día de competencias. Inicié con los 1000 metros (cinco vueltas), nuevamente una medalla de oro. Por último debía realizar la prueba de fondo por puntos. Esa fue muy cansada. Por lo general yo calculo y ataco cuando todos están cansados pero esta vez tuve que ponerle ganas desde el inicio porque tenía que ganar la mayor cantidad de puntos.

Mi papá siempre me da las posibilidades de la competencia. Esta vez el contrincante con el que me estaba “moliendo la vida” era de Cañas; para mí estaba haciendo demasiado calor pero para él era normal. No es lo mismo estar acostumbrado al aire frío de las 5:00am a 7:00am, horario en el que entreno, que hacerlo bajo el sol de las 10:00 am porque sentía que me quitaba el aire. En parte él tenía una ventaja. De igual manera pude tener mi quinta medalla de oro.

La alegría se demostró en la pista, con todos los allegados felicitándolo. Foto. Esteban Díaz

La premiación fue en horas de la tarde y pude ver que todo esfuerzo tiene su recompensa. Gané el premio al atleta destacado y ahora mi papá y yo estamos más que muy felices y satisfechos por el resultado, porque demuestra la todo el trabajo realizado a lo largo de una temporada

El patinaje es una enseñanza en mi vida cotidiana. Para dedicarme a patinar hago un contrato por escrito con mi papá en diciembre de cada año y ese es parte del inicio de comprometerme en el deporte. Sé que mi papá quiere que llegue a grande siendo feliz. Dice que un atleta frustrado, es un atleta obligado; por eso siempre busca motivarme de muchas formas. Él como entrenador me desea lo mejor; que este en un mundial, panamericanos, ganando oros y como digo yo: ser el mejor de todos.  Y yo deseo que a él se le siga llenando el pecho de orgullo.

Desde ahora estoy trabajando duro para los siguientes juegos. Me preparo para el Campeonato Nacional.  En el mes de agosto quiero estar en Juegos Centroamericanos en Guatemala representando al país y tratando de conseguir medallas de oro.  Para fin de año  espero estar en Colombia,  Indoor (EEUU) y Copa  Kaibil (Guatemala); tengo que esperar la ayuda del comité.

El otro año es más difícil porque paso de categoría. Ahora estoy  en mi año por la edad que tengo pero para el próximo año me encontraría con muchachos de 14 años cuando yo apenas iría a cumplir 12. Todo va a ser un nuevo reto porque todo cuenta: la edad, fuerza, testosterona, el desarrollo muscular. También debo cambiar de ruedas de 90mm a 100mm. Son más altas, pesadas y rápidas. Solo queda trabajar fuerte y tratar de conseguir todas las medallas que se puedan.

Valeria Díaz Castillo Practicante de la Universidad Federada San Judas Tadeo, con muchas ganas de aprender en el ámbito del periodismo
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